Saturday, April 28, 2007

Discriminación por razón de género


Es la primera vez que la sufro en mis carnes. Si alguna vez la sufrí por mi condición racial, sexual, social o religiosa debió ser muy leve, porque no la recuerdo. Pero por género, lo que se dice por género (que, recuerden, no es lo mismo que el sexo, por más que insistan algun@s), es la primera vez y además de forma absolutamente explícita.

Mi experiencia con los festivales de cine merecerá algún día un grueso volumen en tapa dura y con ilustraciones a todo color. Supongo que es muy similar a la de cualquiera que tenga la necesidad de interactuar con ellos: se acaba viendo de todo, desde lo mejor a lo peor, y si se mira con templanza y un cierto distanciamiento puede resultar una experiencia hasta divertida.

Normalmente estoy acostumbrado, aún, a estas alturas del S. XXI, a chocar por ejemplo contra el muro de la contra-digitalización. Sin ir más lejos, hace un mes tuve que renunciar a presentar “PROXIMA” en un festival al que me hubiera hecho mucha ilusión acudir porque sólo usan su proyector digital para exhibir cortos y documentales. Todavía insisten en que los largometrajes de ficción tienen que estar rodados en 35 mm. Bueno, paciencia. Cuando el Museo Nacional de El Cairo les ofrezca un buen fajo por llevarse el proyector de 35mm junto a las momias de la XXVIII Dinastía no les quedará más remedio que proyectarlo todo en digital, incluidos los largos de ficción.

Pero uno no gana para sorpresas cuando de festivales de cine se trata. En el caso que voy a explicar hoy aquí, el formato no era ningún problema, todo lo contrario. Hemos recibido un e-mail comunicándonos la no-selección de “PROXIMA” en un festival cuyo nombre no desvelaré, así me ahorro esas acusaciones de “pataletista” que desvirtúan cualquier crítica formulada en este país (para que luego la Asocación de Consumidores nos diga que los españoles nos quejamos mucho pero no protestamos; si nos quejamos pataleamos y si protestamos también). Ni por asomo cuestionaré yo la potestad que un festival tiene para elaborar su programa según le convenga y le apetezca. Unos festivales te seleccionan y otros no. Lo que resulta divertido, en ocasiones, es su afán por explicarse y cómo ese afán se vuelve en contra de ellos, como el payaso que insiste en ir recogiendo los lápices que le van cayendo de las manos.

Y vuelvo al caso que me ocupa, el de hoy: se nos comunica, muy explícitamente, que tenían muchas ganas de presentar “PROXIMA”. Nos lo podemos creer o tomarlo simplemente por un comentario afable. No importa, el caso es que lo dicen, y podrían no decirlo. Podrían haber dicho, sencillamente, que no tenían ningunas ganas de presentarla. Pero no. ¿Entonces? —se preguntará quien haya leído hasta aquí— ¿qué impedirá a un festival que tiene tantas ganas de presentar una película presentarla? ¿A quién tendrá que rendir cuentas?... Aquí está el quid de la cuestión: la discriminación por razón de género a la que aludía. “PROXIMA” es una película demasiado de género, demasiado de ciencia-ficción. Y ellos, según dicen, se centran más en las películas de autor, las que escapan de los géneros cinematográficos. Curiosísimo, no me digan que no. Saquen sus cuadernillos y apunten, que esto va para nota.

En primer lugar resulta curioso, aunque sea lo de menos, porque en las bases no especifican su interés por el cine sin género. De saberlo, claro, nos ahorraríamos alguna pequeña molestia, como hacerles llegar una copia, por ejemplo. Pero esto no deja de ser una molestia insignificante en comparación con estar enjabonado de pies a cabeza cuando cortan el agua sin avisar para arreglar una cañería. Pero, en segundo lugar, y esto es lo verdaderamente significativo, porque consideran que el cine de género no es cine de autor. Un prejuicio, consúltenlo en los archivos, anterior a los años 60 del siglo pasado. Por lo que atañe al cine, Kubrick, Hitchcock y Ford estarán revolviéndose en sus tumbas. Por lo que atañe a la ciencia-ficción, Asimov, Lem y Dick estarán revolviéndose en las suyas. De la risa, claro.
Díganme, ¿acaso esto no es discriminación por razón de género?... De la noche a la mañana he dejado de ser autor de lo que escribo y dirijo, y de tener estilo —dícese del conjunto de vicios— propio, pero no por una acusación de plagio o porque ceda mis derechos a un convento de monjas, sino porque lo que escribo y dirijo es, a la sazón, nada más y nada menos que ciencia-ficción.

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