Wednesday, May 9, 2012

ARIELLA FERRERA in "Gallino, the Chicken System"


When I am very close to finish my fourth feature movie, Gallino, the Chicken System (the last shooting is scheduled for this month) the great star Ariella Ferrera has given me, as she promised, the immense honor of a cameo for the movie. Great news for gallinetics, pornophilosophy and atanic filmography.

Monday, April 30, 2012

¡Vergüenza!


¿Pero aún no habéis visto Maximum Shame?
Vaya tela...
Pues mirad que es fácil.



Thursday, April 19, 2012

La buena educación


A veces recibo mensajes sorprendentes. Sin ir más lejos ayer mismo una estudiante de Historia del Arte, Laura, se puso en contacto conmigo con una petición de lo más singular. Está haciendo un trabajo sobre las causas primeras que llevan a alguien a dedicarse al cine y me ha pedido que le cuente las mías, que bucee en mis recuerdos más antiguos y extraiga de ellos aquello que me marcó en la infancia e influyó en mi devenir vocacional. Al comienzo me pareció una tarea inabordable pero cuando empecé a tirar del hilo no pude parar. Sin esperarlo, a lo largo de esa auto-inmersión, fui tropezando con anécdotas personales que tenía olvidadas y que ahora recupero envueltas en una sensación muy entrañable. No acostumbro a hablar de mi vida privada pero el mundo no se vendrá abajo porque lo haga una vez.

Las causas de que dirija películas son muchas y en su mayoría misteriosas. Pero puesto a conjeturar y remontándome a la infancia lo que está claro es que mi padre tuvo bastante que ver en ello. Mi infancia, al igual que la de mis coetáneos, transcurrió en un país donde la tele sólo tenía dos canales, en las oficinas había máquinas de escribir y los viajes de placer al extranjero eran un lujo. El hobby favorito de mi padre era el cine. Devoraba películas con avidez y yo las devoraba con él. Veíamos las que echaban el fin de semana en televisión y acudíamos asiduamente a las sesiones dobles de los cines de barrio, el nuestro y los de los demás. Incluso, con menor frecuencia, nos dejábamos caer por algún estreno.
Mi padre años antes de imaginarme siquiera.

Eso, por sí sólo, no explicaría nada. Porque lo primero que el cine despierta en un niño no es el deseo de realizarlo, sino de emular las hazañas de los personajes que ve en la pantalla. Así ocurría conmigo: me gustaban las películas del espacio y quería ser astronauta. Pero mi padre era un cinéfilo y aderezaba nuestras conversaciones con comentarios acerca de las estrellas de Hollywood y del cine francés e italiano, de sus secuencias favoritas, de las bandas sonoras que más le gustaban. Que si Ginger Rogers no había sido la mejor pareja de baile de Fred Astaire —creo que él prefería a Eleanor Powell—, que si Richard Widmark era un malo estupendo, que si Jean Gabin hacía una actuación inolvidable en Pépé le Moko… Ocasionalmente, y sólo porque le apetecía, me silbaba Garry Owen y me despertaba unas ganas irrefrenables de ver Murieron con las botas puestas. Pero aún no se había inventado el vídeo doméstico, así que había que esperar pacientemente a que la programaran en televisión.

Explico esto para resaltar un aspecto importante: veía muchas películas, pero a diferencia de la mayoría de niños era muy consciente de que esas películas las hacía alguien. Siempre tuve conciencia de que el cine tenía una doble naturaleza, la que está delante y la que está detrás de la cámara. Quizá por eso las películas de terror nunca me provocaron pesadillas, les veía el latón. Ya desde muy crío mi asombro ante una película fantástica venía acompañado de otro asombro complementario, el que me hacía preguntarme cómo lo habrán hecho.

Aún así la cinefilia por sí sola tampoco acabaría de explicar mi vocación. Falta un elemento, que también aportó mi padre: su cámara de Super-8. Tenía una, con la que filmaba peliculitas familiares. Tomavistas, la llamaba. De vez en cuando, una o dos veces al año, apagaba las luces del salón y proyectaba en casa esas películas mudas de tres minutos y medio. Aquello suponía para mí todo un acontecimiento lleno de magia. Pero el proyector tenía una correa de transmisión que un día se rompió. No había recambios. Mi padre la remendaba una y otra vez y conseguía que tirase a trompicones, pero aquello no tiraba bien y el final las proyecciones se acabaron, porque cuando la correa se soltaba la película se detenía y se quemaba. En consecuencia la cámara de Super-8 también quedó relegada a un cajón. A mí me apenaba que no la usáramos.

A mis ocho o nueve años, cuando un película me gustaba mucho dibujaba el cómic completo en cuanto volvía a casa. Retenía los diálogos, el vestuario y los encuadres en mi memoria y los garabateaba febrilmente antes de que se desvanecieran. Dibujé de cabo a rabo el tebeo de El Enjambre y de La Fuga de Logan, pero no conservo ninguno de los dos. Un día, inspirado por Flash Gordon y La guerra de las galaxias dibujé por primera vez una historia original (o semi-original, porque la verdad es que estaba demasiado inspirada en aquellas películas). Era una aventura espacial con buenos y malos. ¡Un largometraje! Parecía un tebeo, pero en realidad se trataba un story-board, porque mi intención era filmarlo. En Super-8, por supuesto. Convencí a mis compañeros de colegio para que se disfrazaran de marcianos, o algo parecido, y creo que incluso llegué a construir la maqueta de un cohete. Pero mi padre no me prestó la cámara. Le tenía cariño a su tomavistas y no confió en las manos de un niño de nueve años.

Aquello resultó frustrante. Pero ahora, tres décadas después, descubro que también muy alentador. Porque ahora pienso que aquella tríada de películas, cinefilia y frustración fue lo que me inoculó el germen de una vocación. Mi padre me dio dos de cal y una de arena y seguramente por eso ahora ruedo películas. Seguramente otra proporción en la mezcla hubiera dado un resultado muy diferente. Y esto me reafirma en el principio de que es bueno estimular a los niños y que la frustración, la frustración a lo bruto, es contraproducente. Pero una dosis moderada de frustración es necesaria y puede que hasta fecunda.

Todavía conservo el tomavistas. Curiosamente apenas lo he utilizado. Ni siquiera a partir del momento en que, ya un poco más crecidito, mi padre me permitió manejarlo con libertad. Sin embargo es probablemente la cámara más importante que he tocado en mi vida. No sé qué pensaría mi padre de todo esto si viera mis películas. Tenía bastante buen gusto. Quizá se arrepentiría de no haberme prestado su cámara la primera vez que se la pedí y así haber cercenado de un tajo esa frustración tan fecunda que he mencionado. Pero me gusta pensar que no.

Monday, March 26, 2012

Vademécum 2012



Después de veinticinco años rodando pelis he pensado que podía ser un buen momento para montar un showreel, aquello que antes algunos llamaban bobina y que yo, en plan pedante, he titulado vademécum. Una especie de picadillo de cachitos de todo en general. De casi todo, porque me he saltado los primeros cuatro años y otras cosas que había por en medio. Pero ahí están los largometrajes y un buen número de cortos. Montar una cosa así es difícil porque no está muy claro ni para qué sirve, ni por qué se hace, ni qué hay que poner. Y tampoco puede ser muy largo. Se me han quedado fotogramas en el tintero pero me he dejado llevar por la intuición y por las opiniones de algunos allegados. A lo mejor dentro de veinticinco años hago otro. De momento esto es lo que hay.

Wednesday, March 7, 2012

El actor Manuel Solàs

Manuel Solàs (Foto: Jacobo Medrano)
La semana pasada, en el epílogo de vinos tintos que siguió a una jornada de rodaje de «Gallino, the Chicken System», Manuel Solàs nos contaba cómo, siendo un muchacho, se inició en la vida actoral de la mano de Mario Cabré, quien le abrió las puertas de su compañía —lo que no es poco inicio—. Desde entonces ha llovido mucho, las suelas de Solàs han hollado el entablado de innumerables escenarios y su piel goza de ese particular bronceado que distingue a quienes se han bañado durante miles de horas en la luz de los peines y los platós. La suya ha sido y es una carrera larga, ininterrumpida, de décadas, a lo largo de la historia del teatro barcelonés del último medio siglo asentada en un principio muy básico pero a menudo olvidado por quienes cultivamos o pretendemos cultivar estas artes: el goce. El del público, por supuesto, pero ante todo el propio.

He charlado, debatido y conversado tantas veces con Manuel Solàs acerca de tantísimos temas desde que nos conocemos que me resultaría imposible siquiera concebir que pudieran listarse. Hemos discutido sobre política, sobre la belleza —especialmente la de las mujeres, tema por el que compartimos un brioso interés—, sobre gastronomía, idiomas, religión, viajes, toros, literatura y sobre todo lo divino y humano que imaginar se pueda, incluyendo una polémica recurrente y nunca resuelta acerca de cuánto se tarda en recorrer a pie la distancia que separa el barrio de Sants de la fuente de Canaletas. Pero sobre todo hemos hablado mucho, muchísimo, de cine y de teatro. De lo que nos gusta ver y de lo que nos gusta hacer. Y si, en un temerario intento pretendiese resumir la filosofía de trabajo de este hombre —que, sospecho, vendría a ser también su filosofía de vida— en un solo axioma, sería uno tan sencillo como éste: disfruta haciendo lo que haces.

Probablemente radique en este principio tan sensato el secreto de la seducción que Manuel Solàs ejerce entre quienes disfrutan del privilegio de trabajar con él. Su sentido del goce contagia a quienes le rodean. Durante la función y el rodaje, pero también después, en la cena o en las copas. Porque si hay otra cosa que este actor tiene clara es que la farándula no se acaba en los aplausos, sino que continúa en la calle, en la terraza del bar, en la cena compartida. Discutiendo, hablando, poniendo en común la experiencia de unos seres que, se diga lo que se diga, se dedican a algo muy insólito. La del actor no es sólo una profesión, es también una forma de vivir y entender la vida, y esto es algo que saben quienes se dedican a ello.

Manuel Solàs en el rodaje de "Gallino" (Foto: Jacobo Medrano)
De nuevo he disfrutado filmando a Manel. Él me ha hecho disfrutar. Y aún diré más: después de no sé cuántos rodajes juntos —he perdido la cuenta, es el actor que más ha trabajado conmigo y eso sin contar las aventuras teatrales y las películas frustradas— he disfrutado más que nunca, porque le he visto mejor que nunca. Más entregado si cabe, más seductor si cabe, más incansable si cabe y más grande como intérprete si eso también cupiera. Ha sido un verdadero placer compartir otra vez con él ensayos, planos, repeticiones y complicidades —digo complicidades porque a estas alturas Manel y yo necesitamos hablar muy poco para entendernos . Y si a esto añadimos que en estas largas secuencias que hemos rodado su oponente (amistoso) ha sido Octavi Pujades, otro actor que sabe disfrutar de su trabajo y de una buena conversación, entonces cabe concluir que el grueso del rodaje de Gallino ha sido poco menos que una fiesta.

Manuel Solàs es un maestro en el sentido más elevado del término aunque él jamás lo reconocerá, ni en público ni en privado. Me ha enseñado muchas cosas. Como por ejemplo, y entre otras, a no sufrir haciendo películas. Es una lección importante que conviene aprender. La distancia geográfica no ha impedido que sigamos levantando proyectos juntos. Así debe ser y así seguirá siendo. No podría ser de otra forma cuando oyendo la palabra actor siempre acude su rostro a mi cabeza.




Monday, March 5, 2012

"Gallino" is already a feature movie

Manuel Solàs & Octavi Pujades during the filming (Photo: Jacobo Medrano) 

Last week we did a great jump forwards in Gallino, the Chicken System production. Actors were Octavi Pujades, Manuel Solàs and Sasha Slugina. Now it is 80% completed and after edition it is more than one hour length, so it has passed the mark between medium and feature film. The end is near and we are ready for the final assault, at the end of march / bennining of april. Then we will rely on new and surprising incorporations.

Thursday, January 19, 2012

Hall of Fame: Bettina Tita from Hall of Hell


La artista Bettina Tita, rumana afincada desde hace años en Nuremberg, ha compuesto este espectacular autorretrato en un lugar llamado Plutoniom, en las mismísimas puertas del Hades, en Grecia. La imagen me provoca escalofríos de muy diversa naturaleza, todos positivos.

Lo que sostienen esas manos mitológicas es "Los Trabajos del Director", el libro que publiqué hace cuatro años y que, en vez de corregir y actualizar, me he limitado a maquillar levemente cambiándole la portada, porque en la actualidad sigue vendiéndose como rosquillas y, como dicen los ingenieros, si funciona no lo toques.

Bettina es una artista plástica y visual que desarrolla su actividad a lo largo y ancho de un amplio espectro electrificado de disciplinas, desde la escultura al vídeo pasando por la pintura y otras muchas que soy incapaz de definir correctamente, algunas fluorescentes y otras ya directamente radioactivas. Parte de su obra está expuesta en Saatchi Online y es, como el buen arte contemporáneo, no sólo objeto de deleite estético sino además, por qué no decirlo, una buena alternativa de inversión en estos tiempos de turbulencia.

Gentes de gusto refinado, no le perdáis la pista a Bettina.


Tuesday, January 10, 2012

PRODUCE "GALLINO"

Te queremos, te necesitamos: http://www.gallinofilm.com/p/funds.html
We love you, we need you: http://www.gallinofilm.com/p/funds.html



Thursday, January 5, 2012

Hall of Fame: Bob Moricz


Today I have received this pic from Bobbywood headquarters in Portland, Oregon. Bob Moricz, the living legend, the hero of underground film, has watched Maximum Shame. That's a honor itself for me. But not so great as he liked it. And the third and greatest honor is that he has thought that it would be appropiate to appear in my Hall of Fame with a copy of my movie. An excellent way for starting the new year. United Underground Filmmakers will never be defeated!

Here you have all the links to Bob Moricz universe:




Wednesday, December 21, 2011

El Sr. Álvarez ya tiene web

El Sr. Álvarez observando el mundo a través de una copa de gintonic.

¿Quién es el señor Álvarez?... Si me prestarais más atención ya lo sabríais y no tendría que repetirme. El señor Álvarez es Marc Álvarez, el compositor musical más extraordinario que conozco. Ha tardado mucho en abrir delegación en internet pero por fin lo ha hecho en este domino: www.marcalvarez.net. Pasad a verlo y, sobre todo, a oírlo. No ha sido nada cicatero a la hora de verter sus contenidos musicales y el muestrario de obras fragmentos, eso sí que ofrece da testimonio de su dilatada trayectoria y de su versatilidad.

La especialidad del Sr. Álvarez es el cine y el teatro musical y no musical. Yo le conocí hará unos tres años, aquí en Madrid, merced a la intermediación de Víctor Conde, viejo amigo e ilustre director teatral. Ellos dos habían colaborado ya juntos en varios montajes y, hallándome yo por aquel entonces entrampado en una apurada tesitura, el Sr. Conde recurrió al Sr. Álvarez para deshacer mi entuerto. Era noche cerrada, tenía que empezar el rodaje del corto Scream Queen a la mañana siguiente y, no me preguntéis cómo ni por qué, la cámara que teníamos que usar se había desvanecido, teleportado y reaparecido en Murcia, a más de 400 kilómetros de distancia. La única solución era usar otra, una pequeña que corría por casa, un cachivache pequeño con pinta de pisapapeles que no registraba sonido. Y así lo hicimos, gracias a que el Sr. Álvarez, sin conocerme de nada, acudió al rescate justo a tiempo con micrófonos, ordenadores, cables, yo qué sé, muchas cosas. 

Durante el rodaje me enteré de que aquel tipo con pinta de lampista no era lampista en absoluto sino que ejercía, en realidad, de músico. Y que además era de los buenos. Decidí que no sería mala idea que hiciera la música de Scream Queen. La compuso en un plis plas y entonces caí en la cuenta, oído no me falta, de que no era de los buenos, sino de los mejores. Por eso no he querido dejar de trabajar con él desde entonces, vampirizando su talento sin el menor recato, como sigue haciendo también el Sr. Conde y como hace cualquier director sensato que haya tenido la fortuna de dar con él. El Sr. Álvarez le puso música a La cobra en la cesta de mimbre, se la puso a Maximum Shame y ya está limando las teclas de su piano para ponérsela también a Gallino. Yo, mientras, voy inclinando la cerviz frotándome las manos como las moscas.

En lo personal no voy a entrar porque se notaría mucho que somos amigos cuando empezara a sacarle defectos y más defectos. Quedaos con la parte buena, que encontraréis aquí: www.marcalvarez.net

Rodaje de "Scream Queen". De izquierda a derecha: Jean Pierre Kameni
sentado en la butaca, Arantxa Peña, Marc Álvez (bastante reacio a que
le fotografíen), Víctor Conde y, debatiendo en el suelo, José Manuel Serrano
Cueto, Atanes (o sea, yo) y Antonio Albella.

Sunday, December 11, 2011

25% done.


As you surely know I am currently shooting my fourth feature movie, "Gallino, the Chicken System". Of course I am not doing it alone. Few brave people are helping me behind the camera, in front of the camera as Maria Kaltembacher, the actress in the photo and contributing funds to our crowdfunding. We are making the film slowly, as funds are arriving. It's not a bad method of filming because it allows to think and plan every scene calmly, like if every sequence itself was a shortfilm. In fact I am making some shots like it were shortfilms. This way, step by step, we have done a quarter of the film between 25 and 30 edited minutes. I am very pleased with the results. They are more baroque and weirder than I expected. My movie is surprising myself and that is a good new. It is also a problem because I don't know what to do with this movie after the edition. It is not exactly fiction, not exactly documentary, not exactly experimental, not exactly pornography... and it is all at once maybe. Difficult to finance, to show and to distribute. To lean out of the edges entails these risks. But... 1) fear is the worse enemy of liberty, 2) somebody had to do it, 3) alea iacta est and 3) carpe diem. So capitulation is not an option. Next month there will be more funds —who wouldn't wish to be a guest producer of "Gallino"?— and the shooting will go on.

Friday, December 2, 2011

Conectado en "On Madrid"

Con motivo del estreno de "El hombre de la pistola de nata" Camilo Campos me hizo una entrevista que hoy publica resumida en On Madrid, el suplemento del periódico El País.